
“Una tarde, no podía
detener mis lágrimas de tanta hambre que tenía. Chupaba y rechupaba mis dedos.
Vomitaba sólo saliva. Mi madre me decía, para calmarme:
Cállate, vamos a irnos
a Tánger. Allí hay pan en abundancia. No llorarás más por el pan cuando estemos
allí. En Tánger la gente come hasta saciarse ¿Ves a tu hermano? Él no llora. En
Tánger no vi las montañas de pan que me había prometido mi madre. También había
hambre en este paraíso, pero era menos mortal que en el Rif".
Mohamed Chukri. El pan desnudo.
Chukri, considerado
para muchos como el mejor escritor Marroquí, escribía esto, justo en plena
colonización franco-española, para algunos “protectorado”, refiriéndose a un
Tánger, que por entonces, podía presumir, de ser una de las ciudades más libres
y glamorosas del mundo, donde se mezclaban multimillonarios, artistas varios,
espías, intelectuales y aventureros…..formando un crisol de lenguas y culturas que confirieron a esa ciudad, lo
que después, durante años a sabido transmitir a sus visitantes, algunos, todo
sea dicho de paso, intentando emular tiempos pasados, que nunca volverán.
Recuerdo, que en una
inteligente entrevista que se le hacía a Chukri, el periodista le preguntaba:
- -- ¿Qué sentía un rifeño en ese Tánger internacional, ciudad de artistas, millonarios, aventureros, mafiosos y espías?
--Sentía un gran respeto por personas como Samuel Beckett o Moravia. Siempre respeté la soledad escogida de Beckett; no se mezclaba con la crema. En cambio, casi todos los demás, sólo buscaron lo primitivo y lo exótico. Vinieron un poco como quién va al cine a ver una película de aventuras. A ver saltar a un mono de árbol en árbol; y por supuesto el mono era el marroquí. Eso es lo que éramos para ellos. Simios.
Aunque, no sería justo,
tampoco, tomar al pie de la letra las afirmaciones de Chukri ya que él mismo,
se beneficio de esa situación en Tánger, muy conocidos eran sus eternos
almuerzos con Genet, almuerzos que empezaban a mediodía y acababan bien entrada
la noche, recorriendo los míticos Café de Paris, el Café de France, el Minzah e
incluso el Negresco, este último, segunda casa de Chukri al igual que sus
largas tertulias con Bowles en el Café Hafa acompañados de sendas y humeantes
teteras aromatizadas con Chiba y otras hierbas del cercano Rif. Fue
precisamente Bowles, quien tradujo ese Pan Desnudo al inglés.
Porque hablar de Tánger, es hablar de esos años, hablar de esos años es hablar de Bowles.
Una vez más y si habéis llegado hasta aquí, después de leer parte de esta web, no quiero llenar este espacio dedicado a Tánger, de direcciones ni de datos prácticos, prefiero recomendaros buenos lugares sobre su historia o informativos, una vez más, quiero que sean mis apreciaciones sobre el lugar, sin caer en los mitos y leyendas que acostumbran a acompañar a este tipo de lugares y de los que es bastante difícil salirse airoso.
Dentro de esa amalgama de Marruecos, dentro de un solo país, el norte, nunca ha sido mi debilidad, si no todo lo contrario, siempre me ha atraído el sur de Marruecos, con Tánger, posiblemente me sucedió, que no se cumplieron mis expectativas, cuándo visite la ciudad por primera vez a final de los años 70 del siglo pasado, quizás fuese eso, le he dado muchas oportunidades, pero esa circunstancia que tan bien definía el mismo Bowles:
“Sin haberlo formulado jamás expresamente, sentía que mi existencia se fundamentaba, en parte, en la convicción irracional de que ciertos lugares de la superficie terrestre encierran más magia que otros.”
Nunca, jamás, Tánger ha
tenido para mi esa magia, si no todo lo contrario, simplemente se trate de que
no es mi lugar, pero eso no quita, que reconozca todo lo que principalmente fue
la ciudad y lo que supuso tanto en la historia de Marruecos, como en la de la
cultura de ese país.
Precisamente y hablando
de esa cultura, para mi, Tánger, siempre ha sido la ciudad más culta y con más
inquietudes culturales de todo el país, edificios, cafés y muchas de sus calles
son una muestra evidente de ello, paseando por el Boulevard Pasteur,
concretamente en el número 54, nos encontramos, con la que es bajo mi parecer,
con la mejor librería de todo Marruecos
Podríamos hacer una
larga lista de visitantes y habitantes ilustres en la ciudad, desde el mismo
Bowles y todos sus compañeros, Tenessi Williams, hasta los Rollings Stones,
Matisse……..incluso el mismo Gaudi, podría haber culminado su obra, su proyecto
en Tánger muy parecido a
Para el visitante,
ávido de rincones con historia, podrá recrearse en el pasado en el mítico Hotel
Continental, feudo de grandes viajeros y aventureros de finales del XIX o en el
singularisimo Hotel El Minzah o instalarse en
Tomar un te a la menta
en el mítico y legendario Café Hafa, en el barrio de Marshan, en la medina,
saberte sentado justo encima de las tumbas fenicias, con el estrecho a tus
pies, en el acantilado y conocedor de todos los personajes que antes, allí, han
disfrutado de la ciudad, recuerdo ahora una canción de Aute, Café Hafa
precisamente, en la que nos cuenta historias de Tánger:
La luna sobre el Tánger
velaba la noche de Alá
cuando nos encontramos
en el cabaret del Chellah.
Cruzamos las miradas
te dije "Salaam aleikum"
pero el recepcionista
nos dijo: "At this moment no room".
Te recordé,
desnuda bajo el cielo protector
tomando té,
adormecida sobre tu chador
cuando te amé
en las terrazas de Hafa Café.
Hafa Café.
No había ningún taxi
y un par de policías
corrían tras Alibaba.
Subimos monte arriba
por sendas de flores de azahar
de Hafa en la colina
miraba a los lejos el mar.
Te recordé,
desnuda bajo el cielo protector
tomando té,
adormecida sobre tu chador
cuando te amé
en las terrazas de Hafa Café.
Hafa Café.
El Hafa era un aroma
de cuero a la menta con hash
en un rincón Mick Jagger
te vió y su mirada fue un flash!
Se acercó a nuestra mesa
con ojos de vil seductor
y te cantó en "Marhaba,
we'll do it right here on the floor".
Te recordé,
desnuda bajo el cielo protector
tomando té,
adormecida sobre tu chador
cuando te amé
en las terrazas de Hafa Café.
Hafa Café.
Para
acabar, os dejo este extracto del blog Tangerexpress.
“Tánger:
un lugar donde tirarse al mar y permanecer allí para siempre.
Siempre he querido citar todos los adjetivos que Tánger,mi
ciudad, merece, pero seguidos uno detrás de otro, porque emocionalmente “me
pone” y no quiero privarme de ese deseo: Tánger es celebre. Tánger tiene sus
balcones tendidos sobre el estrecho mirando al otro mundo “Europa”. Tánger es
un anfiteatro sobre los dos mares. Tánger es una gaviota dormida junto al mar.
Tánger es el cielo protector. Tánger es eminente (Âalia). Tánger es andaluza.
Tánger es mora. Tánger es l a puerta de África. Tánger es ciudad abierta y
cosmopolita. Tánger es el amor imposible. Tánger es la novia del norte. Tánger
esta casada con el levante. Tánger ha estado siempre muy aposentada en su
trono, segura y orgullosa de sí misma. Tánger es bella cuando se llega a ella
por el mar. Tánger se pavonea blanca y radiante cuando luce el sol. Tánger es
el paraíso.
Su propio nombre y su larga historia añaden a su hermosura,
los ecos de la leyenda y de la mitología. Subiendo las colinas, contemplando a
la vez el Atlántico y el Mediterráneo nos damos cuenta, rápidamente, de la
dimensión exacta de su excelente y privilegiada situación geográfica. Allí, la
belleza y lo extraordinario se funden y, observando su majestuoso entorno,
comprendemos con suma facilidad el por qué se levanto la ciudad ahí,
exactamente ahí y no en ningún otro lugar.
Tánger es mito, por eso a tanta y tanta gente ha enamorado,
sigue enamorando y estoy seguro enamorará por siempre.”