
Las Gargantas de Todra y Dades, son las “estrellas” de las gargantas que dan paso al desierto, lo cierto es que el Atlas, está repleto de ese tipo de fallas, estas, Todra y Dades, aparte de las más conocidas, también las más turísticas, son realmente impresionantes.
Han cambiado sustancialmente en los últimos años, ahora los accesos son buenos, en el Todra, por ejemplo, se puede acceder hasta lugares que hace apenas unos años eran impensables, el asfalto acaba ahora en Ait Hani, lo mismo sucede en el Dades.
Esto ha provocado una transformación en el paisaje, nada buena, pero el turismo es el que manda y una vez más, se hace patente la mala gestión por parte de sus responsables.
Aún, de todas maneras, existen dos bucles que unen dichas gargantas, que conservan la belleza de antaño, uno, el principal, es el que une a ambas desde Agoudal al Dades, una impresionante pista de alta montaña, con formaciones rocosas inimaginables, ahí es muy famosa “la tortuga” este es un buen circuito, en la zona, suelen verse en muchas ocasiones geólogos de todo el mundo disfrutando del espectáculo, es necesario un día completo en hacer este bucle, imprescindible hacerlo en todo terreno. Vale la pena.
Otra posibilidad, es desde Tamtachoute, a unos kilómetros del Todra, tomar otras pistas que también llegan al Dades, se hace a través de valles y angostas gargantas, esas pistas están en muy mal estado, también de singular belleza, mínimo un día completo.
Todo lo que antecede y precede a ambas gargantas, se ha convertido en centro de peregrinación turística, con acceso incluso a autocares, de foto rápida y adiós.
Sin problema para encontrar alojamientos.
En el Todra, a la entrada o salida de las gargantas, encontramos el Valle del Todra, magnifico palmeral que llega hasta Tinerhir, al igual en el Dades, con un precioso valle hasta Boulmane Dades.
Hace apenas unos años, pocos, llegar desde Imilchil al Todra o Dades, era una epopeya, siendo la travesía por excelencia del Atlas, encontrando variedad de tribus diferentes por el camino, nómadas y la grandeza de ese Atlas que poco a poco va cambiando a pasos agigantados, todo eso ha sido reemplazado por restaurants, albergues, teleboutiques…..todo de una pésima calidad y sin orden ni concierto.
Como dato anecdótico, en el año 2000, para llegar desde Arghbala, Imilchil, Todra, un conductor experto y conocedor de las pistas, podía tardar en el mejor de los casos, unas diez horas, ese mismo circuito, ahora, se puede hacer en cinco y en muchas épocas del año, incluso, con precaución con un vehículo de alquiler (turismo). Ni se os ocurra meteros por ninguno de los bucles mencionados, con un vehículo de esas características, aunque los lugareños digan lo contrario.
Atención con las gentes de esos valles.