Sahara y Atlas

Guía Marruecos

La Zaouia Sidi Yahya ou Youssef y los Ait Yahya

                                     

Siempre y a pesar de ser la zona que mejor conozco del Atlas, había sido reticente a la hora de escribir sobre esta zona, por razones muy simples, una de ellas, con el fin de preservar lugares que aún podemos encontrar en estado virgen y que a nivel turístico, poco o nada tienen que ofrecer al turista común, salvo naturaleza, historia, cultura o parajes realmente asombrantes.

Animado por mi buen amigo, el Dr Mouhib Mohamed de Midelt y alertado por la poca  y malísima información que corre por internet sobre esa región y casi siempre (con percepciones falsas) relacionadas con catástrofes , ayudas humanitarias o algún roadbook de algún aventurero que se perdió por alguna de aquellas pistas en busca de su Dorado particular.

Pero bueno ya hablaré de todo eso en un apartado especial que pienso hacer sobre las lacras en esas zonas, ahora lo que nos ocupa es la Zaouia Sidi Yahya ou Youssef.

Tizi N' Telghoumt (Cuello de la camella).

Según la leyenda local, la Zaouia de Sidi Yahya o Youssef, fue creada por el fundador de la ciudad de Fez (Idriss II) siendo el jefe de esa hermandad. Cuándo deja la ciudad de Fez en el siglo  XI , se dirige al valle del Oued M´Goun en las proximidades del Dades.

Desde ahí, empieza un periplo, ascendiendo de nuevo en dirección norte y llega unas Gargantas al este del Jbel Ayachi y por el que su camella (dromedaria) se niega a pasar. De esa situación , el pico que encierra a esas gargantas, se le conoce como Cuello (paso) de la Camella el Tizi N' Telghoumt .

Esta circunstancia, se  atribuye como una voluntad de Dios, que decide cambiar su rumbo y el acceso a una zona en una colina árida a una veintena de kilómetros al oeste de Tounfite, donde finalmente se instala, se trata de Sidi Yahya ou Youssef, creando allí el primer centro de meditación y religiosidad, continuando hasta los días actuales y donde cada mes de agosto, se celebra una peregrinación y punto de referencia en toda la región.

SIDI YAHYA OU YOUSSEF,  Cercle Tounfite, Prov. Khenifra, Cuna de los Ait Yahya.

Esta Zaouia, se encuentra ubicada a caballo entre el Medio y el Alto Atlas, justo a 23 kms de Tounfite, centro administrativo al que pertenece y al que se accede desde el norte desde Zaida y Boumia.

Desde aquí, tenemos acceso, punto de partida y/o final de los trek, más espectaculares e inéditos de esa zona del Atlas y me atrevería a decir, en disputa con los más renombrados de la cordillera, desde Assaka y sus Gargantas con acceso a Agouti y/o Amfogou (Mfogu,Mfogou) y casi siempre como punto final en Imilchil.
Mis primeros contactos con el Atlas y con los beréberes, se remontan al año 1981 precisamente en esa zona, donde paso alguna temporada, donde tengo muy buenos amigos y donde empiezo a entender perfectamente, lo que son las tribus beréberes y sus zonas de influencia, desde aquí, empiezo una travesía del Atlas con un buen amigo de Tounfite, que empieza en Sidi Yahya ou Yousef y termina en Imlil, en la cara sur del Toubkal, pasando por Imilchil, Zaouia Ahansal, Ait Bouguemez, Tichka e Imlil. Que tiempos aquellos y que Atlas aquel, donde paradójicamente, esas gentes, no necesitaban de ayudas externas ni almas caritativas cargadas de fardos en pro de su “miseria”.

La provincia de Khenifra, le debe su nombre a “KHANFARTE” termino bereber, concebido a un hombre poderoso, que asaltaba a los transeúntes, algo así como un bandolero de los nuestros cuyo botín, siempre iba destinado a los más necesitados. Una vez más las leyendas nos acompañan

Pues efectivamente, este nombre Khenifra, derivado de Khanfarte, tanto en el pasado como en actualidad, aún conserva su sentido, se trata de una provincia inminentemente rural y muy famosa y reconocida, por su hospitalidad, su coraje, su orgullo, su lealtad y sobre todo por su resistencia viva y feroz a la intrusión colonialista.

Todas las tribus de estas zonas, están muy fraccionadas, aunque este, no fue motivo, para que la unión entre ellas, llevasen a cabo importantes gestas a favor de la descolonización local y se crearon las siguientes confederaciones:

· La confederación de Ait Oumalou comprende a toda la tribu Zayane, Ait Sgougou y el Ibouhssoussen;

· La confederación de Ichkiren comprende a las tribus de Ait Ishaq y Ait Ihand;

· La confederación de Ait Yafelman comprende a las tribus de Ait Yahya o Youssef, Ait Oufela, Ait Izdeg y Ait Mguild.

Además de estas confederaciones, encontramos otras fracciones, casi siempre de origen Marabout  y conocidas localmente como “Chorfas” tales como

Bouaazaouines, Mbarkienes (My Bouazza), Ait Nouh, y Aïi Taskart, Aïi Ali Ou Ammar (Kerrouchen), Aïi Sidi Bennacer, allí Aïi Sidi Ali Amhaouch El kbab, Aïi Sidi Yahya o Youssef (Tounfite) allí Aït Sidi Ali de Mrabteienes en M' Rirt.

Todas estas tribus y confederaciones, celosas de su independencia, dieron pruebas suficientes de una hostilidad feroz y guerrera hacia la instalación del Protectorado, al cuál, ofrecieron una resistencia importante y donde tuvieron lugar algunas batallas muy importantes en la reciente historia de Marruecos, como por ejemplo la histórica batalla de El Lehri (Noviembre de 1914) que acabo con la victoria de los Zayanes, simbolizando esta, el mayor prestigio para las tribus locales y la resistencia ofrecida de manos de Moha Zayani, de ahí, el nombre original de la tribu.

Pero si alguna de esas batallas, forman parte de la reciente historia de la región, la más importante fue la de Tazizaoute, donde la Zaouia de Sidi Yahya ou Youssef, tiene una importancia relevante, transfiriendo así la importancia que tienen las Zaouias en ese tipo de acontecimientos.

 

A grandes  rasgos, en septiembre de 1932 Sidi el Mekki hijo de Ali Amhaouch, reune de toda la región un efectivo de más de 3000 familias según los archivos franceses de la época. Según trabajos realizados por Moulay Hachem Alaoui (1999) nos indica la lista de las tribus que participan en esa batalla:

Sidi Yahya Ou Youssef, Ichequiren, Ait Ihand, Sidi Hsain (Aghbala),  Hnini (Tikajouine) y Ait Hamou; estos últimos eran unos refugiados del Ait Seghrouchen " la tribu más guerrera de Marruecos, según escribe el General Francés Huré .

A  propósito de los guerreros de Sidi El Mekki, el General francés G. le Blanc, escribe en su diario de guerra y que puedes encontrar en su trabajo “Historia del Goums Marroquí”:

“…..nos percatamos enseguida, que los guerreros de Sidi el Mekki, eran numerosos y muy bien armados, nos desarmaban todas nuestras gestas orientadas desde el Medio Atlas, se unieron a la reyerta los Ait Icha, Ait Yahya, Ait Soukhmane y ser decididos a Ait Hadidou, totalmente bien defender su independencia milenaria. "

Ni que decir tiene, que la batalla fue ganada por las tribus locales, entre otras razones por el conocimiento del territorio, llegando incluso a celebrarse grandes contiendas en toda esa zona de influencia hasta Agoudal u los Valles de Ait Hanni.


EL ARBOL DE SIDI YAHYA (LEYENDA)

Mientras que las habladurías iban a buen paso, la vieja mujer Hmouna acercó la boca hacia la oreja de Mahjouba, y le cuchicheó:

 " y para que la unión con tu pareja dure, hace falta, que tu y tu marido  paséis una noche entera bajo el árbol protegido por el santo Sidi Yahya, cercano al morabito ".

Le señaló el lugar donde se encuentraba el árbol.

Hacía un esplendido día de primavera, después del mediodía, un gran sol, estaba inmerso en el azul del cielo. El aire era de una pureza y de una frescura extraordinarias. Sobre la espalda de su mulo, Mahjouba y Lafdil sintieron la brisa rozar sus caras. Pensando en la noche que iba a pasar con su esposo, bajo el árbol del  morabito de Sidi Yahya, Mahjouba se sentía eufórica de una sensación de bienestar y de alegría:

 " Es la baraka del santo que me proporciona esta euforia, se decía ella interiormente ".

Dieron la espalda a su campamento, tomaron un itinerario muy pintoresco bordeando el río, el  camino mulero continuaba sin problema, a través de los cedros y las encinas. Mahjouba, apretada contra Lefdil, tarareaba Izlène. Al atardecer, llegaron por fin al pie del árbol de Sidi Yahya. Era un bello roble gigantesco.

Arbol centenario, sobre una colina, que regenta el pueblo del Santo.

La leyenda cuenta que el Santón y su esposa preferida Lalla Rkia, venían al lugar para aislarse.

En el momento en el que Lefdil se ocupaba del mulo, Mahjouba daba la vuelta al árbol Santo repitiendo en voz alta:

 " defiende nuestra pareja del mal ojo, oh árbol del Santo. Teslim. "

Encendió entonces una hoguera en el canoun puesto a disposición de los visitantes. Mahjouba, hizo a modo de hechizo, una especie de conjuro, quemando benjoin y harmal, era sensato destruir las malas influencias.

 La luna se escondía detrás de una cortina delgada de nubes y súbitamente todo se oscurece a su alrededor. El frescor de noche se hacía más vivo. La pareja comenzaba a tener frío. Las nubes se habían dispersado y la luz de la luna reapareció. Lefdil añadió algunas ramas de enebro en el canoun. Mahjouba mostró la cubierta de lana (haddoun); y antes de estirarse comieron su comida, pan y leche cuajada (Klila). Era suculento. 

 Alrededor de ellos había sólo  silencio, El silencio impresionante de la alta montaña. El ruido más ligero, la hoja que cae, la crepitación del fuego, resonaba de manera extraña. –

 ¡ estoy seguro que no tienes miedo!

 Le murmuró Lefdil a Mahjouba.

- Me siento como en un sueño, no logro expresar lo que siento; y con una voz más baja: no, no tengo miedo.

El día siguiente, los primeros rayos del sol despertaron la pareja. Mahjouba levantó la mirada despacio hacia el cielo a través del follaje verde. Este color era el mensaje de una vida sin trampas.

Lefdil tomó el brazo de Mahjouba y le murmuró, muy feliz, con una voz dulce:

 " esta noche, en un sueño me he enterado de muchas cosas sobre el comportamiento humano, comprobé que Imeksaounes (pastores) no pegaban a sus mujeres.

Mientras que en Abou Aâlam, mi padre y mis hermanos, día si, día no , pegaban a sus esposas. Te prometo, bajo este árbol sagrado, que Dios nos ha dado su baraka (bendición) que jamás levantaré la mano sobre ti. "

Mahjouba se sentía emocionada.Tenía placer de escuchar sus buenas palabras mirando un cielo azul despejado. Las palabras que había empleado Lefdil, y más todavía el tono con las que las había pronunciado, emocionaron profundamente a Mahjouba. No podía imaginar, que algún día su marido, le hablase de ese modo.

Para ella, lo que acababa de decirle era una declaración de amor, un amor verdadero (Teyri M' Izourane).

Y se decía para sí, que la noche bajo el árbol de Sidi Yahya, no era inútil; comenzaba a dar sus frutos. ¡ Gracias Hmouna!

Extraído de la novela " Hadhoum ", publicada por M.Mouhib en 2004.


LOS AIT YAHYA

............en construcción

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